Siete Crisantemos » Made in Patricio
Ago 28

Cumplís 18 años. Te regalo un texto de Mario Benedetti para que pongas en práctica, ahora que estás más vivo que nunca.

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite, huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía contagia. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera. Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. La gente que lucha contra adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni como lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegria, la humildad, la Fé, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduria, los sueños, la humildad, el arrepentimiento, y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse gente.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mi me doy por bien retribuido.

Ago 14
Día 14, Post 14
icon1 Patricio | icon2 Made in Patricio | icon4 08 14th, 2008| icon38 Comentarios »

La anécdota que nos compete el día de hoy…

Uh no, me re colgué. Perdón.

Ago 11
Hasta Luego
icon1 Patricio | icon2 Made in Patricio | icon4 08 11th, 2008| icon33 Comentarios »

Fuimos bloggers y Sabina,
fuimos salmones a la parrilla.
Fuimos música sin arte,
y ladrones de Barrio y Parque.
Somos prosa sin destino,
noches de Woody Allen,
caminantes y caminos,
Neruda y un Ángel González.
Somos otros Leviatanes,
somos TDI y sonrisas;
escritos deambulantes.
somos libros y revistas.
Ya no Nos sobran los motivos
para esta Dulce Condena;
fuimos McFly y Megadeth,
y también vos fuiste Enya.
Fuimos pasillos y balcones,
somos Chiclana con estrellas;
somos un piso o quizás cinco
donde no hacen falta ellas.

Ago 10
Día 09, Post 12
icon1 Patricio | icon2 Made in Patricio | icon4 08 10th, 2008| icon35 Comentarios »

Uh, penúltimo post. Esto se va acabando, por desgracia para el blog de Germán. Mañana posiblemente tenga que ponerme a editar todos los posts y agregarles fotos de Flickr :P

A Germán se le cagó una tecla de su celular; y por ende, los mensajes que manda están encriptados. La última fila no le anda, por lo que tengo que adivinar las S, las T, las R, las, P, las U, etc. Cada SMS que me manda lo tengo que leer mínimo 2 veces, porque encima pone símbolos raros… y cuando me los aprendo, los cambia! Primero la S era suplantada por el $, después por otro raro, y ahora no sé.

En fin, lo que nos convoca a todos hoy es una anécdota que se hizo costumbre. Con G solemos viajar en colectivo juntos bastante seguido. Sobretodo en el 65, que nos lleva para Caballito (hubo una época en mi vida en la que el 65 me llevaba a todos lados, Charlotte). En uno de nuestros viajes, no sé por qué se nos ocurrió, empezar a conversar en voz alta así la gente nos escuchaba, supongo que para reirnos y hacernos los graciosos.

Lo interesante es que no conversábamos de verdad, sino que inventábamos hechos irreales. Y obviamente, nuestras conversaciones conllevaban: drogas, madres trolas, padres presos, hermanos violadores y todas esas cocsas que hacía que la gente nos mire mal.

Más de una vez una vieja nos miró con cara rara; y era lógico: nuestros diálogos eran algo así,

- Che, tu mamá sigue trabajando en ese puterío?
- Sí, no te contó la tuya que ayer se pelearon por un cliente?
- Ah, sí. Es verdad. Por eso después fue a visitar a mi viejo…
- ¿A la cárcel?
- No, no, a mi padrastro, bah.

De ahí surgió el famoso Sergio, un personaje que inventábamos que nos vendía farlopa (el Sergio nació por una pintada que hay a unas cuadras de acá a la vuelta que dice “Sergio, son las 8 y no viniste. Nosotros nos vamos”) .

Lo difícil de todo eso era no reirnos y poner cara seria, porque ante la menor sonrisa, la gente ya se da cuenta que es mentira. La táctica para no reirte en esos casos es levantar la voz, y una que otra vez, simulábamos peleas.

Creo que la única vez que nos callamos fue cuando veníamos haciendo la re historia hasta que subió un Policeman…  lo cual fue raro para mí porque yo estaba de espaldas a las puertas y no lo veía, y Germán me hacía señas… y yo no entendía! Hasta que lo vi por el reflejo de la ventana, y bueno. Nos tuvimos que callar, no daba volver a la comisería…

Update: Acabo de encontrar las remeras de las que hablé la otra vez. Por una cuestión de respeto, no las puedo publicar. Primero, porque la de Germán en su momento significaba algo importante y ahora puede ser gracioso. Segundo, porque la mía en su momento era algo cómico y ahora puede ser algo importante.

Ago 9

Escuchar El Bordo (tengo que admitir que me encantan esas letras callejeras, y no me refiero al Pato Fontanet) me puso melancólico. Y quizás este sea el post más aburrido, pero más lindo (no sé quien habrá prohibido usar esa palabra, porque hace mucho que no la leía) que tenga que escribir durante estos días.

¿Ger, cuántos miércoles esperar a mi papá en el balcón para ir a jugar a la pelota y que llegue? ¿Cuántas ligas de tres, con vos y tu banquito de la suerte o tu «Baila La Macarena»? ¿Cuántos Picaditos por los que nos matamos? ¿O cuántos resúmenes en el PC Fútbol y que Fúriga haga 14 goles? ¿O cuántas veces, después de trabajar mucho, fuimos al Bar Ruta 3?

¿Cuántas veces jugamos a esos juegos de laberintos que tenías en la PC, que eran casi igual de divertidos que leer Aventura Bajo el Mar, de ETPA? ¿Fueron muchos los momentos que te escuché decir que tus conejos de peluche tenían vida y hablaban? Posiblemente, también entraría en esta cuenta las historias con muñecos de larga duración, que terminábamos sacandole fotos porque eran de alta producción.

O las historias de Navidad en Ciudad Gótica, con el típico político que era aliado del Pinguino y el Guasón (y del que seguramente te acordarás un cántico que le habíamos inventado con Lea). O la canchita… con fixture y todo.

¿Y aparte, cuántas paciencias gastamos para que Javi deje de escribir en la PC y pudiésemos hacer «El Diario de Springfield»? SLAD, F1, TheCube, ¿cuántas fueron y cuántas me olvido? ¿Cuántos delirios en armónica+teclado? ¿Cuántas veces tendremos charlas como la previa a tu concierto?

¿Cuántos SMS? ¿Cuántos “Vos podés” y cuántos “Ya pasará”? ¿Cuántos “Yo me mancho por vos” nos intercambiamos? ¿Cuántos caprichos temporales como los LEGO o los Autitos a Control Remoto tuvimos?

O quizás la cantidad no importa; porque fue suficiente con un “AfterBurn”, o con un “30… 35″. O con una de esas discusiones de si volver caminando o en bondi… por el simple hecho de que volver caminando era más divertido.

¿Cuántos nombres y caras pasaron?

¿Cuántos familiares ajenos conocemos? ¿Y cuántas casas habitamos ajenas? ¿Cuántos inventos inventamos, y cuántos se nos fueron de largo con el viento? ¿Cuántas veces casi llegamos a 20 pases? ¿Y cuántas veces sí llegamos a 20 pases?

¿Cuántas veces fuimos al Parque Chacabuco a jugar al basquet bajo la lluvia? ¿Y cuántas veces me banqué tus partidos de NBA? ¿Y cuántos NBA LIVE y WINNING ELEVEN vivimos? ¿Y cuántos ISO te gané con Dubois -y si te asombra que me acuerde de estas cosas…-?

¿Cuántos ALL IN me salvaron? ¿Y cuántos me destruyeron? ¿Cuántos segundos tardaba yo en tomar un vaso de leche? ¿Y cuántas horas tardabas vos? ¿Cuántas hormigas en vasos de Cocas inventamos?

¿Cuántas calles de La Lucila hicimos revivir? ¿Y cuántos partidos de Tejo le robamos al tiempo? ¿Y cuántos otros de pelota-pared? ¿Y cuántos partidos de fútbol en tu cumpleaños? ¿Cuántos domingos a las ocho de la mañana, y con lluvia, te fui a ver a jugar al basquet?

¿Cuántos vueltos regalaste? ¿Cuántos combos agrandaste? ¿Cuántos “Uno Combinado y El Otro Combinado” pedimos? ¿Cuántos mafiosos de la televisión que buscában actores sin novia encontramos de casualidad?

¿Cuántos Puertos Maderos caminamos? ¿Cuántos “Verso a verso” fuimos recitando camino al Parque Centenario? ¿A cuántos Sergios le dimos vida? ¿A cuántas historias le dimos vida en el 65?

Y por último… ¿cuánto de tu polvo mágico pusiste en el último sobre que me diste? Porque necesito más…

Olvido que traigo conmigo canciones y amigos…

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