Siete Crisantemos » Literatura
Sep 21

primavera.jpg
Foto del autor original en Flickr

Las palabras pintadas en la pared son los últimos dos versos del Poema 14 de Neruda, publicado en sus 20 Poemas de amor y una canción desesperada:

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

El fruto del cerezo madura desde finales de la primavera, hasta principios de verano (wiki). Hoy comienza la primavera y las flores todavía no aparecen, el otoño es quien está más presente. De la misma forma, mientras todos los estudiantes están desperramados por las plazas de la ciudad, yo estoy acá solo, escribiendo frente a la computadora como una hoja perdida y melancólica. Pero con esperanzas, para mi, y para todos. Creo que los sueños son iguales a las semillas, esperan el momento indicado para florecer, tienen un destino. Si la semilla es pura será flor, y el sueño será realidad.
Ojalá que el destino de todos sus sueños se vea hecho flor durante esta primavera.

Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.

Donde tengo el amor, toco la herida.

Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.

Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.

Al siempre va. Mantengo mi postura.

Si sale nunca, la esperanza es muerte.

Si sale amor, la primavera avanza. 

Ángel González, La vida en juego

 

Antes de terminar de postear me llama mi mamá, y me dice que salga al balcón. Le hago caso, miro y me encuentro con el arco iris de la foto. Cara a cara se veía mucho más vívido.

arcoiris.jpg

Ago 24
Borges y yo
icon1 Germán | icon2 Literatura, Poesía, Sobre Mi | icon4 08 24th, 2008| icon36 Comentarios »

borges.jpg

Un 24 de agosto como hoy, en 1899, nacia el escritor argentino -y lo afirmo sin ninguna vacilación- más grande de toda la historia. Fue en Buenos Aires, ciudad que en los versos de su poesía aparece constantemente, ya sea de forma explícita o no. Aquellos barrios de orilleros, las sectas del cuchillo y el coraje, el infinito patio de Palermo y los laberínticos entreveros poblaron de forma mágica su obra.

Me sabe a cuento
que se fundase Buenos Aires
la juzgo tan eterna
como el mar y el viento.

Nada puedo decir yo. La oscuridad fue adueñándose de él (Nadie rebaje a lágrima o reproche/esta declaración de la maestría /de Dios, que con magnífica ironía/me dio a la vez los libros y la noche[...]), de la misma forma que lo hizo con su padre, de la misma forma en que se silenció el mundo para Beethoven. Desde allí nos dejó un legado, las palabras actuando de forma pura. Esa es la sensación que tengo cuando lo leo, si está escrita la palabra “llanura”, siento que esa palabra se inventó para ese lugar exacto donde él la escribe.
Concluyo el post de la única forma que puede hacerse, citando un mágnifico texto tuyo, un autorretrato tan preciso como si de una pintura se tratase.

Borges y yo, El hacedor (1960)

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII>, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mi (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
No sé cuál de los dos escribe esta página.

Jun 30

535979585_01dbdeed12.jpg
(Ver foto del autor original en Flickr)

El trabajo y el estudio están sobrevalorados. Me molesta que al resto de cosas se los considere, normalmente, pérdidas de tiempo.
Creo que leer/escribir(por más mediocre que sea) de cualquier cosa, desde el pétalo que se cae de una flor(?), hasta la muerte, las mujeres o la infinidad de etcéteras que se les ocurra; es igual de valioso que estudiar sobre cuánto da la suma de dos logaritmos o la elasticidad de la demanda.
Es una de las cosas que no me gustan de la actualidad, todo es tremendamente utilitarista: si no sirve para ganar plata, no sirve para nada.
A continuación dejo la Balada de la oficina, de Roberto Mariani.

Entra. No repares en el sol que dejas en la calle. Él está caído en la calle como una blanca mancha de cal. Está lamiendo ahora nuestra vereda; esta tarde se irá enfrente. Entra. No repares en el sol. Tienes el domingo para bebértelo todo y golosamente, como un vaso de rubia cerveza en una tarde de calor. Hoy, deja el perezoso y contemplativo sol en la calle. Tú, entra. El sol no es serio. Entra. En la calle también está el viento. El viento que corre jugando con fantasmas. Fantasma él también, pues no se ve con los ojos de la cara, y se lo siente. El viento está jugando; ya corriendo una loca carrera por en medio de la calle; ya golpeándose las sienes contra las paredes de las casas; ya deshilándose en las copas de los árboles… f… f… f… f… El viento es juguetón como un recental; esto no es serio. Tú entra.

Deja en la calle sol, viento, movimiento loco; tú, entra.

¿Qué podrías hacer en la calle? ¿No tienes vergüenza, estúpido sentimental, regodearte con el sol como un anciano blanco, y esqueletoso, y centenario? ¿No te humilla, en tu actual situación de muchacho fornido, dejarte forrar por el viento como una hoja dentro de un remolino?

¡Y la lluvia! No te avergonzaré recordándote que los otros días estuviste tres horas, ¡tres horas!, contemplando tras la vidriera del café, caer y caer y caer, monótonamente, estúpidamente, una larga, monótona y estúpida lluvia. Entra, entra.

Entra; penetra en mi vientre, que no es oscuro, porque, ¡mira cuántos Osram flechan sus luminosos ojos de azufre encendido como pupilas de gata! Penetra en mi carne, y estarás resguardado contra el sol que quema, el viento que golpea, la lluvia que moja y el frío que enferma.

Entra; así tendrás la certeza —que dará paz a tu espíritu— de obtener todos los días pan para tu boca y para la boca de tus pequeñuelos. ¡Tus pequeñuelos, tus hijos, los hijos de tu carne y de tu alma y de la carne y del alma de la compañera que hace contigo el camino! Yo te daré para ellos pan y leche; no temas; mientras tú estés en mi seno, y no desgarres las prescripciones que tú sabes, jamás faltará a tus pequeñuelos, ¡los pobres!, ni pan, ni leche, para sus ávidas bocas. Entra; acuérdate de ellos; entra.

Además, cumplirás con tu deber. Tu Deber. ¿Entiendes? El trabajo no deshonra, sino que ennoblece. La Vida es un Deber. El hombre ha nacido para trabajar.

Entra; urge trabajar. La vida moderna es complicada como una madeja con la que estuvo jugando un gato joven. Entra; siempre hay trabajo aquí.

No te aburrirás; al contrario, encontrarás con qué matizar tu vida. (Además de que es un Deber.) Entra. Siéntate. Trabaja. Son cuatro horas apenas. Cuatro horas. Pero, eso sí: nada de engañifas ni simulaciones ni sofisticaciones. ¡A trabajar! Si tu labor es limpia, exacta y voluntariosa —voluntariosa sobre todo—, los jefes te felicitarán. Tú estás sano; puedes resistir estas cuatro horas. ¿Has visto cómo las has resistido? Ahora vete a almorzar. Y vuelve a hora cabal, exacta, precisa, matemática. ¡Cuidado! Porque si todos se atrasaran, se derrumbaría la disciplina, y sin disciplina no puede existir nada serio. Otras cuatro horas al día. Nadie se muere trabajando ocho horas diarias. Tú mismo, dime: ¿no has estado remando el domingo once o doce horas, cansando tus músculos en una labor con el agua que me abstengo de calificar por el ningún rendimiento que se obtiene? ¿Ves tú? ¡Y con inminente peligro de ahogarte ! Yo sólo te exijo ocho horas. Y te pago, te visto, te doy de comer. ¡No me lo agradezcas! Yo soy así.

Ahora vete contento. Has cumplido con tu Deber. Ve a tu casa. No te detengas en el camino. Hay que ser serio, honesto, sin vicios. Y vuelve mañana, y todos los días, durante 25 años; durante los 9.125 días que llegues a mí, yo te abriré mi seno de madre; después, si no te has muerto tísico, te daré la jubilación.

Entonces, gozarás del sol, y al día siguiente te morirás. ¡Pero habrás cumplido con tu Deber!

Balada de la oficina, Roberto Mariani

May 16

1399679388_6f9797d5cb.jpg

Hoy fui con unos amigos a escuchar el diálogo de apertura que se hizo en la sede de la Universidad de Bolonia, sobre el libro Vida y Destino, de Vasili Grossman. Vida y Destino es un trabajo escrito años después de la segunda guerra mundial, que el autor concluyó en el año 1959. Yo no la leí, sin embargo la muestra fue muy interesante, a cargo de Guillermo Saccomanno y Giovanni Maddalena, sirvió para entender de que se trataba y la forma en que dialogaron y hablaron de temas como la libertad, la verdad, y las situaciones de esa época sirvieron para comprendar ciertas cosas. En el segundo piso había “carteles” y demás con algunas reseñas y citas del libro. La que cito a continuación me pareció excelente.

El fascismo y el hombre no pueden coexistir. Cuando el fascismo vence, el hombre deja de existir, quedan sólo criaturas antropoides que han sufrido una transformación interna. Pero cuando es el hombre, el hombre dotado de libertad, razón y bondad, el que vence, es el fascismo el que muere y aquellos que se habían sometido a él vuelven a ser hombres.

La comparación que voy a hacer, es, definitivamente exagerada, ya que no pueden compararse las épocas. Pero me hace pensar, en un país donde el mismo gobierno miente con la información que da, que pega carteles en la calle criticando a la prensa, que da discursos completamente vacíos y ofensivos, en fin, en un país como el nuestro. ¿Podemos ser hombres libres?

Abr 24
Día del libro
icon1 Germán | icon2 Literatura, Poesía | icon4 04 24th, 2008| icon35 Comentarios »

sonnets.jpg

Este post lo hice ayer pero no sé que pasó que por alguna razón lo banearon los del servidor. No es igual que el de ayer pero lo trato de hacer lo más parecido…

Ayer, 23 de Abril fue el día internacional del libro.

Borges había soñado alguna vez el paraíso como una biblioteca. Poco a poco los libros impresos parecen ir perdiéndose, cada vez hay más salen dispositivos y tecnología orientada a los E-Books.
Personalmente creo que no hay nada como leer un libro impreso, encontrar ese olor, tener la posibilidad de sentirlo, de tenerlo entre las manos, de escribir, anotar y o que se quiera sobre ellos es algo que aporta mucho a la hora de la lectura. Claro que de acá a 10 años, 20, y quizás 30 seguirán existiendo, pero lentamente los nuevos ejemplares van a ser digitales e irremediablemente nos vamos a encontrar alguna vez que tener uno impreso en papel va a ser una excentricidad. Me desagrada saber eso, que además viene acompañado de algo peor que es la pérdida del hábito de lectura. Cuándo un profesor pregunta en un aula cuántos libros leyo alguien nos encontramos que algunas personas no leyeron más de 10 libros en toda su vida y así lentamente vamos perdiendo algo importante y fundamental de nuestra cultura. Un hábito que nos hace mejores personas, que nos abre la mente y a veces nos la revuelve con miles de pensamientos. Una virtud.

Como cábala(?) voy a dejar un poema del “libro impreso” que estoy leyendo en este momento que es el de Sonetos Completos de Shakespeare. Pronto voy a hacer un post dedicado a ellos porque realmente son excelentes todos, y además se plantea un tema al que antes no le daba mucha importancia pero que con esto me di cuenta que es fundamental: la traducción. Ya que de cada soneto hay montones de traducciones por distintos autores, y si bien todos apuntan a lo mismo algunas tienen mucho más fuerza que otras. Pero eso va para después.

Miré al sol en las glorias mañaneras
las crestas lisonjear con vista eximia,
besar con áurea faz verdes praderas
dorando los arroyos con su alquimia;
dejar de pronto que la nube errante
cubra con negro vaho su faz celeste,
negarle al triste mundo su semblante
y huír inadvertido hacia el oeste.

Así mi sol brillaba en una aurora
con resplandor trinufal sobre mi frente;
mas ¡ay de mi! que mío fue una hora;
las nubes lo han velado en el presente.

Mas mi amor no se acorta ni un segundo
si se opaca el del cielo ¿no el del mundo?

Soneto 33, traducción de Miguel Ángel Montezanti