
Foto del autor original en Flickr
Entre cada segundo hay un segundo nuevo.
Amanece a cierta hora, pero al minuto siguiente amanece otra vez.
El mundo cambia. Nuevas sombras nacen, y otras mueren.
El rocío, como las lágrimas, permanece inmutable.
El sol se encargará de disolverlo en la tarde.
Acaso una gota se adentrará en la tierra
mientras el verde pasto se tiñe en oro.
Algún día, esa gota lloverá.Quizás, esa pequeña gota que cae
en esta noche de melancólica lluvia
alguna vez fue rocío,
o alguna vez fue lágrima.Hoy es sólo una gota más. Como este instante. Como este ser.
El verdor que había en mi, el oro que reverberaba en cada cosa que miraba,
otoña en una nube negra.
La gota ahora se aferra al cristal.
La gota ahora se desliza por mi mano.
¿Por dónde se deslizan mis memorias?
Caen en la tierra, como las flores en primavera.
No sé si algún día volverán a florecer.
Yo no tengo nada de cielo. Yo no tengo nada de tierra.
El rocío se pierde huérfano en la eternidadMi piel, y mi corazón extrañan lo no sentido.





