Siete Crisantemos » 2008 » Noviembre
Nov 29
De a poco
icon1 Germán | icon2 Escritos, Poesía | icon4 11 29th, 2008| icon32 Comentarios »

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Foto del autor original en Flickr

Entre cada segundo hay un segundo nuevo.
Amanece a cierta hora, pero al minuto siguiente amanece otra vez.
El mundo cambia. Nuevas sombras nacen, y otras mueren.
El rocío, como las lágrimas, permanece inmutable.
El sol se encargará de disolverlo en la tarde.
Acaso una gota se adentrará en la tierra
mientras el verde pasto se tiñe en oro.
Algún día, esa gota lloverá.

Quizás, esa pequeña gota que cae
en esta noche de melancólica lluvia
alguna vez fue rocío,
o alguna vez fue lágrima.

Hoy es sólo una gota más. Como este instante. Como este ser.

El verdor que había en mi, el oro que reverberaba en cada cosa que miraba,
otoña en una nube negra.
La gota ahora se aferra al cristal.
La gota ahora se desliza por mi mano.
¿Por dónde se deslizan mis memorias?
Caen en la tierra, como las flores en primavera.
No sé si algún día volverán a florecer.
Yo no tengo nada de cielo. Yo no tengo nada de tierra.
El rocío se pierde huérfano en la eternidad

Mi piel, y mi corazón extrañan lo no sentido.

Nov 22
Hay
icon1 Germán | icon2 Escritos, Poesía | icon4 11 22nd, 2008| icon31 Comentario »

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Foto del autor original en Flickr

 Hay ciertas películas
ciertas canciones,
ciertas personas.

Hay ciertas esquinas
ciertos atardeceres,
ciertos silencios.

Hay ciertas preguntas
y ciertos momentos,
Hay cierta sustancia
que siempre se está perdiendo.

Hay ciertas memorias,
ciertas palabras,
Hay la partida de ajedrez
de cierto poeta.

Hay ciertas estrellas
y alguna luna llena
que nunca voy a entender.

Hay ciertos corazones,
ciertos continentes,
ciertos sueños.

Hay cierta geografía,
de piel y azufre.
Hay una guitarra
quemándose en la ventana.

Hay un rumor en la brisa
que repite cierto nombre
que nunca voy a besar.

Nov 20
Mi Ícaro
icon1 Germán | icon2 Escritos, Poesía | icon4 11 20th, 2008| icon3Sin Comentarios »

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Imagen del autor original en Flickr

 Luna y silencio.
¿Qué más puedo desear?
Tus manos, quizás tu compañía.
Pero vamos; luna, silencio, y flores entonces.

Y estrellas. ¿Por qué no?
Puestos a crear, creemos.
Alondras que sepan cantar en la noche
y también una tenue brisa secreta.
El alba en la espalda (la noche al frente)
y el rocío imposible en los pies.

Entonces, paraíso.
Pero soledad.
Repetidos pasillos
y puertas de madera.

Las alas siguen volando
pero ya sin cuerpo.