Siete Crisantemos » Blog Archive » La mentira del jardinero

La mentira del jardinero

m_flores.jpg
Foto del autor original en Flickr

El jardinero no quiere cortar ninguna de las flores de su jardín. Él me dice que por la noche, bajo el amparo de las estrellas, esconden un encanto del que todo el pueblo es testigo. Asegura que cuando cae el sol, los pétalos empiezan a brillar en la penumbra, y que ese mismo brillo se contagia a todas las flores de alrededor. Y que luego, todas se deshojan a sí mismas, y empiezan a flotar en el aire formando figuras que –como cuando se juega al azar con las nubes- se parecen a personas y símbolos de amor: un beso, un corazón, una ola quebrándose en la orilla.
Pero cuando es de día –es decir, cuando me siento a mirarlas- no se distinguen en nada de las otras flores que he visto. Yo no puedo venir de noche porque tengo muchas ocupaciones, realmente tengo muchas ocupaciones. Miles de responsabilidades que se sobreponen con otras responsabilidades aún más importantes. El jardinero no lo entiende, él sólo conoce a su pueblo, y a su jardín. Él prefiere –y lo invito a usted lector, a que ría conmigo- encontrarse con alguien en una esquina, a esforzarse por conseguir un trabajo mejor o desarrollar sus capacidades intelectuales.
Incluso me siento ofendido por eso, porque el estudio para mi es primordial, y aunque admito que él no lo rechaza ni niega su importancia, me ofende que no me deje cortar alguna flor para estudiarla a fondo; argumentando que cualquiera de esas flores -y por lo tanto también cualquiera de esos encuentros casuales que tanto nombra, y tanto parece desear- son mucho más importantes que el estudio o el trabajo.
Repito mi petición con amabilidad varias veces, y siempre me dice que no. Me invita a que venga, y vea el jardín en la noche. Me dice que casualmente hoy, la luz de la luna va a ser providencial para disfrutarlo, como pocas veces sucede. Pero yo tengo muchas responsabilidades. Lo rechazo, y en base a mi estudio concluyo y escribo en mi libreta mientras río -sabiendo sin ninguna duda que tengo razón: “el jardinero está mintiendo”.

Ya había mencionado una vez este tema. Y también para más información en relación a esto, ver el capítulo siete de “El Principito”.

Deja tu comentario