Siete Crisantemos » 2008 » Octubre
Oct 20

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Foto del autor original en Flickr

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura
debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura
que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota
y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno,
me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

Silvio Rodríguez

Oct 17

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Foto del autor original en Flickr

El jardinero no quiere cortar ninguna de las flores de su jardín. Él me dice que por la noche, bajo el amparo de las estrellas, esconden un encanto del que todo el pueblo es testigo. Asegura que cuando cae el sol, los pétalos empiezan a brillar en la penumbra, y que ese mismo brillo se contagia a todas las flores de alrededor. Y que luego, todas se deshojan a sí mismas, y empiezan a flotar en el aire formando figuras que –como cuando se juega al azar con las nubes- se parecen a personas y símbolos de amor: un beso, un corazón, una ola quebrándose en la orilla.
Pero cuando es de día –es decir, cuando me siento a mirarlas- no se distinguen en nada de las otras flores que he visto. Yo no puedo venir de noche porque tengo muchas ocupaciones, realmente tengo muchas ocupaciones. Miles de responsabilidades que se sobreponen con otras responsabilidades aún más importantes. El jardinero no lo entiende, él sólo conoce a su pueblo, y a su jardín. Él prefiere –y lo invito a usted lector, a que ría conmigo- encontrarse con alguien en una esquina, a esforzarse por conseguir un trabajo mejor o desarrollar sus capacidades intelectuales.
Incluso me siento ofendido por eso, porque el estudio para mi es primordial, y aunque admito que él no lo rechaza ni niega su importancia, me ofende que no me deje cortar alguna flor para estudiarla a fondo; argumentando que cualquiera de esas flores -y por lo tanto también cualquiera de esos encuentros casuales que tanto nombra, y tanto parece desear- son mucho más importantes que el estudio o el trabajo.
Repito mi petición con amabilidad varias veces, y siempre me dice que no. Me invita a que venga, y vea el jardín en la noche. Me dice que casualmente hoy, la luz de la luna va a ser providencial para disfrutarlo, como pocas veces sucede. Pero yo tengo muchas responsabilidades. Lo rechazo, y en base a mi estudio concluyo y escribo en mi libreta mientras río -sabiendo sin ninguna duda que tengo razón: “el jardinero está mintiendo”.

Ya había mencionado una vez este tema. Y también para más información en relación a esto, ver el capítulo siete de “El Principito”.

Oct 12

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Foto del autor original en Flickr

 En este momento lo que menos me importa es saber cómo ha salido el partido de hoy por la tarde. Sin embargo lo sé.
Y sé quién fue el mejor jugador, y quién el peor. También sé que el arbitraje fue bastante mediocre.

Tampoco me interesa para nada conocer los rumores de la televisión,
pero podría escribir libros -toneladas de libros-
dejando en papel
la vida entera de cualquiera de esas personas que se dicen “famosas”.

Mucho menos quería escuchar la voz de ese hombre que ayer por la noche,
me dijo en la vereda:
“Disculpame, ¿qué hora es?”

Espero que se entienda
que en mi lista de prioridades
no estaba encontrarme con nadie.
Ni con la mujer de ojos celestes
que se tropezó una vez en la esquina,
ni con el anciano que me pidió por favor
que lo ayude a cruzar la calle.
Ni tampoco con la mujer embarazada
a la que le cedí el asiento en el colectivo.

Y todo eso ha sucedido
con tal rigor
que incluso creo que mi vida no sería igual sin esos momentos.
De los cuales ya he dicho, no me importa nada.

En cambio, en mi breve inventario de cosas que me importan
está tu nombre. Tu pequeño y perfecto nombre que amé
-como bien sabes- desde antes de conocerlo.

Y aún así no puedo decir qué tan frías son tus manos, porque sólo te he encontrado
en uno de esos sueños
que cada vez tienen menos consistencia.

Pareces estar perdiéndote como el celeste del cielo,
Al mismo ritmo que me desvanezco yo en mi sombra.

Oct 9

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Simone de Beauvoir, Jean Paul Sartre y el Che Guevara conversando en Cuba en 1960. Sartre escribiría después que el Che era «el ser humano más completo de nuestra época» (WIKI)

…y hay que quemar el cielo si es preciso, por vivir. Por cualquier hombre del mundo, por cualquier casa.

Silvio Rodriguez, La era está pariendo un corazón

Esté uno de acuerdo o no con su ideología, creo que no puede negarse que la vida de el che es ejemplar. No renunció jamás a su ambición de un mundo mejor. No se quedó sentado en un sillón quejándose de lo que pasaba afuera, de las injusticias,  y de las personas que morían de hambre. Fue, y luchó por ellas hasta que ya no tuvo más latidos en su corazón.
Se le puede recriminar muchas cosas, pero es imposible recriminar la valentía con la que enfrentó la vida; la forma en que literalmente, dio todo, por todos.

Yo tuve un hermano.

No nos vinos nunca
pero no importaba.

Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo,
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,

mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.

Julio Cortázar, Che

Eso es quizás lo más frustrante de todo. El 9 de octubre de 1967 asesinaron al che. El 9 de octubre de 2008 yo me siento frente a la pantalla del monitor, haciendo lo posible por no quedar placidamente adormecido.

Saber que existieron hombres como él, es el signo más claro de que vale la pena abrir los ojos y sangrar un poco.

Oct 4

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Foto del autor original en Flickr

Es cierto, es primavera.
Pasean por el jardín mariposas,
vuelan entre jazmines las abejas.
Es cierto, es primavera.

Ya no hay hojas en el suelo.
Y en la ciudad, y en las plazas;
bajo un cielo inmaculado,
las ancianas dan de comer a las palomas.

Es cierto, es primavera.
Pasaron varios días desde que ha empezado,
Hoy el sol funde las manos de las parejas
Que caminan bordeando el río.

Ya no se sueñan más otoños,
la felicidad está allí afuera.
Los que lloran son los locos
Que duermen siempre y no despiertan.

Es cierto, es primavera.
Los árboles multiplican sus hojas.
Es cierto, y cruel
-en primavera-
Los árboles agrandan su sombra.